En sus inicios sirvió en España en el curato de Torremocha, en Extremadura. Luego se traslada al Virreinato del Perú, en donde fue Vicario y juez ordinario en Potosí y visitador del obispado, una vez concluida la visita, obtuvo el curato de Santa, siendo promovido de allí al de Santa Bárbara del Potosí, para finalmente llegar al mayor de esa ciudad.
En 1632 se le designa para el obispado de la Concepción (reino de Chile).
Luis Jerónimo de Oré (1554-1630) fue un fraile franciscano nacido en Huamanga (Virreinato del Perú). Desde joven recibió formación musical y lingüística, lo que marcó su vocación misionera. Estudió en Cuzco y en la Universidad de San Marcos, donde se ordenó sacerdote en 1581. Participó en el III Concilio Limense y se destacó por su empeño en traducir y difundir la doctrina cristiana en lenguas indígenas como el quechua, aimara y otras.
Su vida estuvo dedicada a la evangelización. Fue autor de obras fundamentales como el "Symbolo Catholico Indiano" y el "Rituale seu manuale peruanum" (Nápoles, 1607), que combinaban catequesis, lingüística y descripciones culturales. En 1620 fue nombrado obispo de La Concepción (Reino de Chile), donde impulsó la organización pastoral, fundó seminarios y buscó pacificar la región en medio de la guerra araucana.
Murió en 1630, dejando como legado su método de catequización a través de la música y su profundo interés por las lenguas nativas, que consideraba esenciales para la evangelización y la integración cultural.
Reinaldo Muñoz Olave, es hijo de Pedro Pablo Muñoz Gutiérrez y de Zoila Olave Toledo. Nació en Yerbas Buenas el 22 de junio de 1864, y se ordenó sacerdote el 17 de diciembre de 1887 en la ciudad de Concepción. Fue profesor de latín, castellano e historia en el Seminario Mayor y ocupó diversos cargos eclesiásticos, entre ellos Canónigo Penitenciario, Obispo titular de Pogla, Gobernador Eclesiástico de Chillán y Vicario General del Obispado de Concepción, donde permaneció hasta su fallecimiento en 1942.
Además de su labor religiosa, destacó como historiador, viajando en varias ocasiones a España para investigar en los Archivos de Indias. Fue reconocido por su modestia, sobriedad y rigurosidad documental, especialmente en estudios sobre Concepción, su región y la historia de la Iglesia en esta. En conjunto, se le recuerda como un sacerdote erudito y un historiador prolijo, autor de numerosas obras de gran valor para la historia eclesiástica penquista.