Transcripción de edicto enviado por el Obispo de la Concepción, Francisco Antonio de Escandón, para el Rey de España, Felipe V. El Obispo dirige al Rey de España un conjunto de despachos que dan cuenta de los sucesos más relevantes de la Iglesia y del Reino en el año de 1724. Se menciona en primer lugar el despacho del 24 de febrero, en el cual se comunica la renuncia del rey Felipe V al trono, entregándolo a su hijo Luis I. Posteriormente, en el despacho del 20 de junio, se hace referencia a la misión encomendada al cacique Felipe Inalican, destacando su importancia en las relaciones con los pueblos originarios. En el despacho del 29 de abril se informa sobre las vacantes existentes en la Iglesia del Perú, asunto de gran trascendencia para la administración eclesiástica. Más adelante, en el despacho del 26 de junio, se ordena la celebración de solemnes exequias por la muerte del Papa Inocencio XIII y se dispone dar gracias por la elección de su sucesor. El despacho del 28 de septiembre comunica la muerte del propio rey Luis I, hecho que conmueve profundamente a la cristiandad y al reino. Finalmente, en el despacho del 22 de octubre se establece la obligación de celebrar una misa de precepto en honor de San Joaquín, reafirmando la devoción y disciplina de la Iglesia.
Con este conjunto de disposiciones, el Obispo Escandón manifiesta su celo pastoral y su fidelidad tanto a la Corona como a la Santa Iglesia, dejando testimonio de los acontecimientos que marcaron aquel año singular.
Transcripción de informe enviado por el Obispo de la Concepción, Juan de Necolalde, para el Rey de España, Felipe V. En este se informa sobre las razones por las que se abandonaron las misiones en tierras de indios. El informe describe los sucesos que llevaron al abandono de las misiones en el sur de Chile durante la década de 1720. El detonante fue el alzamiento indígena ocurrido el 9 de marzo de 1723 en Quecheregua, lo que obligó a los españoles a reagruparse en Valdivia bajo la dirección del padre Diego Amaya, con apoyo de caciques aliados.
Se menciona la instalación de una misión en el río Imperial en 1721 y el envío de los padres Pedro Aguilar y José Varon al fuerte de Cruces. Allí, tras el asesinato del cacique Diego de las Cuévas Palan, sus familiares atacaron las casas de los misioneros, quienes lograron escapar gracias a la ayuda de los caciques Antonio Guei Culeubu y Juan de Montecinos, alcanzando Valdivia.
Las misiones de Tucapel, Purén, Arauco y Santa Ana resistieron prolongados asedios en sus respectivos fuertes, mientras el gobernador de Chile ordenaba la búsqueda y rescate de misioneros en todo el sur del Biobío.
El obispo también señala la compleja relación entre indígenas y españoles, marcada por el mestizaje en las zonas del sur, y recuerda los tratados de paz enviados por el rey Felipe III al padre Luis de Valdivia como antecedentes de los intentos de conciliación.