Transcripción de carta enviado por el nuevo obispo de la Concepción, Francisco Antonio Escandón, para el Rey de España, Felipe V. En esta se expone con detalle la situación de la ciudad y de su Iglesia. Escandón había arribado ese mismo día a Concepción, tras un viaje de 18 meses marcado por dificultades, incluyendo una fuerte tempestad que lo obligó a refugiarse en Valparaíso antes de continuar hacia su destino.
En su misiva, el obispo informa que las visitas pastorales a la diócesis debieron ser suspendidas debido al inicio del invierno y al mal tiempo, lo que le impidió recorrer de inmediato los territorios bajo su jurisdicción. Sin embargo, sí pudo constatar el estado deplorable de la Catedral de Concepción, cuya precariedad lo llevó a solicitar al monarca recursos económicos para su reparación y conservación.
Escandón describe también la composición del clero y la situación de los 21 curatos que integran el obispado, subrayando la pobreza generalizada que afecta tanto a la Iglesia como a la población. En este contexto, critica abiertamente la forma de vida de muchos españoles, señalando que sus costumbres dificultan la conversión de los indígenas y la consolidación de poblaciones estables entre ellos.
El obispo relata además sus primeros contactos con los caciques de la zona, destacando la necesidad de un trato más justo y de una política que favorezca la integración de los pueblos originarios. En paralelo, reflexiona sobre la importancia de reforzar la milicia en el Reino de Chile, no solo frente a las amenazas externas, sino también para mantener el orden ante posibles levantamientos indígenas.
En suma, la carta de Escandón constituye un testimonio valioso sobre la realidad de Concepción en 1725: una ciudad marcada por la precariedad material, las tensiones sociales y la necesidad de apoyo real para sostener tanto la vida religiosa como la defensa del territorio.
CL UDEC ALDCO 010 HUM-HIST-RMO-03-020
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Unidad documental simple
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1725-09-30
Parte de Humanidades